Pan de trigo sarraceno y camote

Me gusta innovar en la cocina y probar sabores nuevos, es por eso que muchas veces tomo alguna de mis recetas y le hago algunas modificaciones para mejorarlas o simplemente darle algún toque especial. Es el caso de este pan, tomando como base la receta de mi Pan Integral de Trigo Sarraceno y haciendo uso de productos nobles de la materia prima peruana  surgió este pan que para mi es perfecto, o al menos me he quedado encantada. La harina de camote le baja un poco la intensidad al amargo del trigo sarraceno y le da una esponjosidad increíble.

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Es mi premisa, animarse a probar y no quedarse quieto en la cocina. Lo que busco en un pan es siempre que me aporte nutrientes; hace rato que dejé los alimentos vacíos o engañosos que lo único que hacen es saciarnos momentáneamente. Pero también es importante que contenga una buena miga y que sea en lo posible crocante por fuera, que tenga cuerpo. Y en panadería sin gluten, uno se siente en la cima cuando logra al cortarlo que no se rompa en pedazos.

Ya sin más, les comparto la receta y los animo a que experimenten con insumos nuevos, lo mejor que puede pasar es que se enamoren de sus creaciones.

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Ingredientes:

  • 450 gr de harina de trigo sarraceno molienda fina
  • 50 gr de harina de camote (*)
  • 500 a 700 cc de agua
  • 1 cdta de sal rde roca o sal marina
  • 1 cda al ras de levadura seca
  • 1 cdta de azúcar de coco
  • 2 cdas de aceite de oliva
  • 1 cdta de bicarbonato de sodio
  • 1 cda de vinagre de manzana
  • 1 cda de psyllium husk (si no consiguen psyllium, pueden reemplazar con lino molido y/o goma guar o xanta)

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Procedimiento:

  • En un bowl colocamos la harina de trigo sarraceno, la harina de camote, la cdta de sal y mezclamos. Agregamos de a poco el agua integrando la preparación hasta lograr la consistencia de un bizcochuelo, tiene que quedar más bien espeso. En mi caso use 500 cc de agua pero dependiendo del clima en que te encuentres puede que necesites un poco más. Tapamos con un repasador y dejamos reposar sobre la mesada a temperatura ambiente entre 6 y 8 hs.
  • Transcurrido el tiempo de reposo e hidratación de la harina (**), continuamos con la preparación de nuestro pan. Activamos la levadura colocándola en un cuenco con la cda de azúcar de coco y un poquito de agua tibia. Dejamos que trabaje unos minutos hasta que duplique su volumen y veamos que se formaron burbujas.
  • Agregamos a la mezcla de harina hidratada la cucharada de psyllium husk, la levadura activada, las cucharadas de aceite de oliva, el vinagre de manzana y la cucharadita de bicarbonato de sodio. Mezclamos con cuidado hasta integrar bien todos los ingredientes.
  • Une vez que tengamos la preparación lista, la volcamos en un molde rectangular para pan o budín previamente engrasado (yo uso aceite de coco porque tolera bien altas temperaturas sin oxidarse), hasta 3/4 partes del mismo. Si cuesta que la preparación quede uniforme en el molde, podemos ayudarnos a bajarla con una cuchara húmeda.
  • Tapamos con un paño o repasador y dejamos leudar de 1 a 4 hs. hasta que la preparación llegue al borde del molde.  El tiempo dependerá la temperatura del ambiente. En primavera/verano en tan sólo 1 hora puede llegar a subir; en invierno puede demorar 4 horas o más.
  • Una vez leudado, llevamos a horno precalentado a 180 grados por 10 minutos, luego bajamos la temperatura a 160 y continuemos cocinando unos 30 minutos más. Estará listo cuando al pinchar con un cuchillo o palillo este salga limpio.
  • Retiramos del horno y dejamos enfriar en el molde 30 minutos. Luego desmoldamos y continuamos enfriando sobre una rejilla.

Este pan dura fuera de la heladera 3 o 4 días en perfectas condiciones. Se puede cortar en rodajas y freezar para tener porciones listas y frescas para consumir en el desayuno cada mañana, eso es lo que siempre yo hago. Mi sugerencia es siempre darle una tostada antes de comerlo, porque como pasa con cualquier pan sin gluten, queda mejor.

 

(*) En el caso de que no consigas harina de camote, te animo a probar con otras alternativas que encuentres en tu mercado: harina de mandioca, de papa o de alguna legumbre; es cuestión de buscar alguna harina alternativa que tenga características similares y probar cómo queda.

(**) La técnica de hidratación de harina (como haríamos con otros cereales) nos ayuda a que los almidones se desdoblen y logremos una mejor digestión y absorción de los nutrientes. Esta técnica la aprendí de Romi Molina, el alma detrás de Almacén Consciente.

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